En esta intervención arquitectónica, nos enfrentamos a un piso de dimensiones contenidas, compuesto por dos dormitorios, una cocina independiente, un salón y un comedor, todos ellos disociados entre sí, lo que limitaba la fluidez espacial y la relación entre las áreas sociales de la vivienda.
El principal desafío del proyecto fue redefinir la distribución interior para lograr una integración armónica de los espacios sociales y potenciar la iluminación natural proporcionada por su favorable orientación. Para ello, se optó por una configuración diáfana donde la cocina, el comedor y el salón convergen en un único ambiente amplio y funcional. Este esquema de planta abierta favorece la interconexión de los usos y amplifica la percepción del espacio.


El tratamiento de los acabados desempeñó un papel fundamental en la unificación de los ambientes. Se incorporaron molduras en las paredes, aportando carácter y refinamiento a la composición, mientras que una paleta cromática en tonos claros permitió maximizar la reflexión de la luz natural, generando una atmósfera cálida y serena.
Atendiendo a los requerimientos del cliente, un escritor que necesitaba un área con abundante luz natural y amplio espacio de almacenamiento, se diseñó un dormitorio principal con un baño en suite equipado con bañera. Se incorporaron grandes armarios empotrados para optimizar el almacenamiento y se concibió una terraza privada como un espacio multifuncional, destinado tanto al descanso como a la concentración. Este espacio cuenta con un escritorio integrado, concebido como un refugio para la escritura y la inspiración.